Gabriela Arroyo


VIVIR POR LA CIENCIA   O  MORIR POR LA RELIGIÓN.

Fiona es una muy importante jueza en el tribunal superior de Londres. Llega a sus manos el caso de Adam, chico testigo de jehová que enfermó de leucemia y niega hacerse una transfusión.

Para muchos, es obvio que prefieren vivir gracias a la ciencia, que morir por fanatismo, para otros es un debate moral que no se lo toman tan a la ligera.
La leucemia ataca a los glóbulos blancos (encargados de combatir infecciones) y al atacarlos queda el cuerpo débil y a la deriva. 

* Leucemia mieloide aguda
*Leucemia mieloide crónica
* Leucemia linfocítica aguda
*Leucemia linfocítica crónica

Adam padece de leucemia linfocítica aguda, es común en niños y adolescentes, generalmente es tratada con quimioterapia, sin embargo hay etapas tan avanzadas que lo mejor es solucionar con una transfusión de sangre. En este aspecto, según un artículo de la revista “La nación” nos  muestra que “toda ciencia, por principio busca el bien, pero en nuestro momento histórico, eso no es  del todo cierto. Noto un gran conflicto ahora, entre la investigación científica y moral”. 
La moral, o más bien, la religión, contradicen todo lo nuevo e innovador para el ser humano. 
En conclusión, la leucemia linfocítica aguda causa graves daños al cuerpo ya sus defensas,  cosas como la biomedicina, buscan el bien común  para el ser humano, sin embargo hay un gran vacío entre la biomedicina y la moral/religión.


Para el ámbito social, hay unas leyes de la dignidad humana, se defiende también el derecho a la vida.
En el artículo 3 de la Carta de los derechos fundamentales de la unión europea. “derecho a la integridad de la persona, en el marco de la medicina y la biología se respetarán en particular:
-El consentimiento libre e informado de la persona de que se trate de acuerdo con las modalidades establecidas por la ley”.  Esta es una ley general que aplica para niños y adultos. Por otro lado, en el artículo 24 párrafo dos  están los derechos del menor “en todos los actos relativos a los menores llevados a cabo por autoridades públicas o instituciones privadas, el interés superior del menor constituirá una consideración primordial”  esto quiere decir que el bienestar del menor es prioridad, en el caso de Adam aplicaban ambos artículos mencionados.
“cuando un tribunal se pronuncia sobre cualquier consulta relativa a la educación de un niño, el bienestar del menor será la consideración primordial del juez” (Sección I “the children act”, 1989).  Lo que quiere decir  que entra el conflicto de “vivir por la ciencia o morir por la religión”.  
Por otro lado, el muchacho es menor de edad por lo tanto, sus opiniones y sus decisiones no dependen de él, sino de sus padres y del tribunal que toma su caso, ya que proteger la vida es un derecho fundamental, y si no se respeta, tendrían una penalización muy grave, más grave que no respetarle la opinión a un menor de edad. Por ende se defendió su derecho a la vida, aparte de las consecuencias de su religión o su misma opinión.


En el ámbito moral o ético, como lo quieran llamar, nadie es dueño de una vida y nadie es dueño de su propia vida. Por lo tanto  ¿Quién sería la jueza para quitarle la vida a un menor de edad? Muchos dirían es un acto verdadero de fe y de convicción, otros dirían que son consecuencias y que se aproxima un castigo. Si el chico es seguidor de cristo, y lo ama tanto, ¿por qué mi creador permitiría que muriese por él? Cuando el cristo que todos conocemos es un Dios que da vida, no es como lo pinta la religión. Son dudas que realmente inquietan.  Si analizamos bien,  la ciencia, tanto como la ley, defienden la vida, siempre buscan el bienestar del ser humano, así que inconscientemente estamos apoyando al creador.

Comentarios

Entradas populares de este blog